El árabe que hay en ti

El zoco del escriba, de Alberto Mrteh

img_20170601_194016-compressor-e1536081753280.jpg El árabe que hay en mí

Llámame asesino que no me ofendo, pues nadie reposa en la almacabra por asalto de mi daga. Llámame mezquino que no me inmuto, que nunca temí ser ningún pobrecito. Llámame talibán, que buen alumno dicen que en la madrasa fui. En balde intentan irritarme tus insultos: alcahueta, zafio, mindundi. No te canses, continúa con tu atraco: mameluco, mamarracho, catetorro. No abandones la tarea: farruco, haragán, so gandul. No pones en riesgo nuestra amistad porque, como mucho, loco, titiritero o albardán soy, pero nunca zalamero, que jamás me esconde ninguna máscara. ¿Por qué estamos a batacazo limpio? Pasábamos la tarde con juegos de azar: las tabas o quizás los dados. No lo recuerdo. Tú querías jugar a los naipes y yo al ajedrez. Ya despierta mi…

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